viernes, 7 de diciembre de 2007

Conducido a la fortaleza y cargado de hierros por sus enemigos, estuvo algunos dìas en el fondo de un calabozo luchando entre la vida y la muerte, hasta que, curado casi milagrosamente de sus heridas , sus deudos lo rescataron a fuerza de oro.
Voldìo el cautivo a su hogar ; volviò a estrechar entre sus brazos a los que le dieron el ser. Sus hermanos de armas y sus hombres de guerra se alborozaron al verlo, creyendo llegada la hora de emprender nuevos combates; pero el alma del caballero se habìa llenado de una profunda y extraña melancolìa , y ni el cariño paterno ni los esfuerzos de la amistad eran parte a disiparla.
Durante su cautiverio logrò ver a la hija del alcaide moro (...) no pudo resistir a la seducciòn se sus encantos y se enamorò perdidamente de un obejto para èl imposible.
Meses y meses pasò el caballero forjando los proyectos mas atrevidos y absurdos; ora imaginaba un medio de romper las barreras que lo separaban de aquella mujer , ora hacìa los mayores esfuerzos por olvidarla, y ya se decidìa por una cosa, ya se mostraba partidario de otra absolutamente opuesta, hasta que, al fin, un dìa reuniò a sus hermanos de guerra y , despuès de hacer con el mayor sigilo todo los aprestos necesarios , cayò de improviso sobre la fortaleza que guardaba a la hermosura objeto de su insensato amor.

"Leyendas y Narraciones" Gustavo Adolfo Bècquer.